Existe una falacia, conocida como de Falso Dilema que involucra una situación en la que se presentan dos puntos de vista como las únicas opciones posibles, cuando en realidad existen una o más opciones alternativas que no han sido consideradas.

Estos días Pablo Iglesias y su corte de Podemos nos están presentando una falacia con su propuesta de Moción de Censura al Partido Popular. Plantean los «podemitas» que, el resto de grupos del Congreso, o apoyan su Moción, o son cómplices del Partido Popular en sus latrocinios y corrupciones y, claro, planteado así, parece cierto.

Solo que ese planteamiento no deja de ser lo que es… ¡Una falacia! Por resumir mucho, mucho, ambos partidos son sendas opciones políticas, pero hay muchas más. Aun así, si nos fijamos en la verdadera alternativa que supone PP o Podemos, estaremos hablando de elegir entre un actual estado de corrupción o un futuro gobierno de extrema izquierda y perfil totalitario, ¡Ni más ni menos! Un gobierno en el que el Sr. Iglesias ya tenía repartidos los ministerios de control de la Sociedad; esa a la que dice defender (Ministerio de Interior con el CNI a la cabeza, Hacienda, Industria y no cuántos más).

En lo personal y si me ciñese a esa única alternativa, preferiría el actual estado de corrupción, pues contra él se puede luchar con las leyes, pero… ¿Cómo lucharíamos contra las leyes que emanarían de un gobierno totalitario?, porque, no nos engañemos, Podemos es la obra de unos iluminados que no han salido de las aulas y que proponen una lucha contra el CAPITAL, el cual tiene sus propias armas y que, como se ha visto en Venezuela y en Grecia, la cosa es la que es; por un lado y por otro. Vamos que ni el CAPITAL se va a quedar de brazos cruzados ni Podemos va a hacer políticas diferentes a las que proponía Syriza en Grecia o Maduro en Venezuela.

Y, sobre todo, no olvidemos que existen partidos que no son neoliberales ni son extremistas de izquierdas y que en vez de proponer revoluciones trasnochadas, luchan simplemente por construir un país donde en vez de buscar acabar con los ricos, busquemos acabar con los pobres y con los corruptos.

Hay un partido político que por intentar eso, ha sido marginado por todos los demás, incluidos los medios de comunicación; y eso es la señal más inequívoca de que era el único al que temían. Podemos no es la salvación, sino la excusa que retroalimenta a la Derecha Neoliberal y corrupta a través del miedo.

En mi vida he visto un partido político que hable tanto y tanto y tanto (bla, bla, bla, bla…,), y haga menos, salvo payasadas y gestos maleducados, bravuconadas y elipses despreciativas, de creída superioridad intelectual y moral.

Pero están todos los días en los medios de comunicación. En cambio al partido político que más ha aportado al temario actual de la política (Regeneración democrática, responsabilidad de los partidos políticos, lucha contra la corrupción, denuncias de políticos y banqueros delincuentes…, etcétera), se le sigue negando el pan y la sal. Tanto es así y tan claro es lo que digo, que me puedo permitir el lujo de no citar a ese partido, porque todo el mundo sabe cuál es, y aun así, a la estúpida y mediocre mayoría de españoles, le sigue dando igual y prefiere votar a los corruptos o a los iluminados, certificando así aquella sentencia  de Jaime Gil de Viedma de que…

«De todas las historias de la Historia, sin duda la más triste es la de España, porque termina mal,  como si el hombre, harto ya de luchar con sus demonios, decidiese encargarles el gobierno y la administración de su pobreza».

¡QUE TRISTE Y HARTO ESTOY DE QUE POR SER ESPAÑOL SE ME IDENTIFIQUE COMO CORRUPTO O COMO TONTO!