Hacía mucho tiempo que no publicaba en mi blog. Cuando el tema de Cataluña comenzó a exacerbarse dije que lo dejaba hasta después de Navidad, por lo menos, pero últimamente, (desde la puesta en libertad de la Forcadell), hay una línea de opinión, o creencia, en el sentido de que los acusados por los delitos de rebelión, sedición, malversación de caudales públicos, contra la Ley de Protección de Datos, coacciones, atentado y organización criminal, (Entre otros), que los acusados de estos delitos, digo, quedarían en libertad en virtud de si manifestaban que acatarían la legalidad en ocasiones futuras, o si no la acatarían.

Pues bien, a mí me da igual cuáles sean sus intenciones, pero, sobre todo, me da igual la fórmula que puedan emplear para salir del atolladero… Esa de acatar el 155 y la legalidad por “Imperativo legal”.

Los independentistas y sus adláteres dicen ahora que los detenidos son presos políticos porque les obligan a pronunciar acatamientos políticos sin los cuales seguirían en prisión y con ello se quedan tan panchos creyendo hacer ver a todo el mundo, especialmente en Europa, que en España no hay libertad.

Solo he retomado esta blog, que creo voy a volver a dejar hasta después de Reyes, para decir que en España, como en el resto de Democracias, la Ley es de obligado acatamiento, por imperativo legal. O ¿Acaso cuando a uno delinque, no se le aplica la ley si no le convienen las razones? ¡Y SI NO SE ACATA, SE LE IMPONE AL INFRACTOR!

La Ley no es un capricho al que desdeñar, claro que, como ustedes, Sres. Independentistas, lo hacen continuamente sin consecuencias hasta ahora, puede parecerles incomprensible… Salvo que las leyes sean las que nos tratan de imponer ustedes.

Ojalá que después del 21 de diciembre salga un gobierno en Cataluña que permita desmontar la organización criminal que está robando cientos de millones de euros a todos los catalanes y a todos los españoles y que, de paso, nos permita a todos vivir tranquilamente, porque el asunto nos tiene enardecidos y con ganas de explicar a las bravas cuatro lecciones de lo que son las mayorías.

Y no me refiero a una mayoría violenta que imponga la fuerza, sino a la fuerza de convocar un verdadero referéndum nacional para que la mayoría del “Soberano” vote anular la Comunidad Autónoma de Cataluña y disolver sus instituciones por deslealtad al Estado y al resto de españoles. ¡Tal vez así les quedara claro lo que es un Referéndum, lo que es una mayoría y lo que es dignidad!