Por qué suelen tener tanto apoyo los movimientos independentistas. Aparte de percepciones subjetivas, las teorías aceptadas demuestran que todas las sociedades funcionan con arreglo a determinadas normas que han acabado cuajando en la denominada “Teoría de Grupos”.  La Especie Humana nació y se desarrolló en sus inicios en un entorno despiadado donde se hacía necesaria la colaboración de los individuos para su supervivencia. Quien se plegaba a esa colaboración tenía mayores posibilidades de sobrevivir que quienes se aventuraban fuera de la protección del grupo, presas fáciles de los depredadores, y la Selección Natural acabó conformando una especie gregaria que tuvo éxito.

Primero los clanes familiares y luego éstos, con clanes vecinos, establecían vínculos de intercambio o de lucha por los recursos naturales, hasta que las civilizaciones se conformaron en grupos mayores y la distinción de los individuos como pertenecientes a un grupo u otro se hizo más difícil. Para simplificar, categorizamos a los demás dentro de grupos sociales, tomamos conciencia de las categorías a las que nosotros pertenecemos, y creamos una pertenencia psicológica a esos grupos, a la vez que creamos dos grandes categorías de personas: Las que pertenecen a nuestro grupo, y las que pertenecen a otros grupos.

Con la dinámica social los diferentes grupos van adquiriendo una “Identidad Social” específica que no será exactamente la del individuo concreto y aunque en diferentes momentos, sus pensamientos, sentimientos y comportamientos, estarán menos alineados con esa Identidad Social del grupo,  siempre tenderán a favorecer a su grupo en detrimento de otros grupos.

Definir qué es un grupo no es sencillo. Hay dos tipos de definiciones: la “categorial” y la “dinámica”. Según la definición categorial, el grupo se define por las características específicas que comparten sus miembros, por lo que el grupo es la suma de los miembros que comparten dichas características; pero el grupo solo existe en la mente de los individuos y aporta una visión particular del mundo. Un ejemplo de grupo categorial sería el de seguidores de un equipo de fútbol. La característica específica que comparten sus miembros es la de ser seguidores del Madrid, el Barça o el Atlético. Todos sus miembros son fácilmente categorizables, pero desconocemos casi todo lo personal de ellos.

La definición dinámica propone que los grupos surgen de la relación e interacción entre sus miembros y su Identidad Social puede adquirir nuevas características cuando se incorporan nuevos miembros y cambian los roles, por lo que el grupo es más que la suma de los individuos. Como estos grupos surgen de la interacción de  sus miembros. El independentismo sería un ejemplo. Para pertenecer al grupo, han de compartirse tanto las ideas, como las acciones, pero, también el sometimiento a los roles propios, con sus dirigentes, sus consignas, sus actos de apoyo y el compromiso explícito. Cada rol tiene asignado un valor diferente y unos miembros son más importantes que otros. El estatus de cada miembro es diferente y existe una jerarquía definida por el estatus. Las diferencias de estatus implican patrones de prestigio, deferencia y sumisión, y un consenso respecto a la ordenación jerárquica y al prestigio otorgado.

Esos roles y la relación de prestigio o sumisión hacen que los miembro del grupo entiendan su participación como un modo de escalar dentro de la jerarquía, pues cuanto más se impliquen y asuman la Identidad Social del Grupo, mayor será su estatus. Cuentan con un marco de referencia común del que nacen unas normas que regulan las actitudes y los comportamientos de sus miembros y que pueden ser “prescriptivas” o “descriptivas”.

Las prescriptivas indican qué puede hacerse y qué no; lo que está bien y lo que está mal dentro del grupo y fuera de él y estimulan las conductas con premios a los que se portan bien y castigos a los que no cumplen las normas. El premio puede ser la simple mejora de estatus, el cambio de rol, el pasar de la sumisión al liderazgo, mientras que el castigo puede ser el ostracismo, la estigmatización o la expulsión del grupo. Mientras, las descriptivas corresponden a una situación específica donde los miembros no saben cómo comportarse, por lo que aquello que hagan los miembros de más estatus se convierte en la norma dominante.

En el independentismo priman las normas “prescriptivas” (Qué hacer, qué no hacer, cómo, cuándo y por qué) y para las situaciones nuevas o imprevistas, la postura de los líderes se convierte en la norma prescrita… ¡Los miembros de un grupo independentista no tienen opción de elección!

En 1994 el profesor de psicología Bob Altemeyer, tras un famosísimo experimento social que ha sido repetido innumerables veces, elaboró la Teoría del “Autoritarismo de derecha”, que no tiene nada que ver con la Derecha Política, sino con un significado antiguo de la palabra inglesa “riht”, como legal, apropiado, correcto, hacer lo que las autoridades dictan.

Altemeyer aclaraba el concepto de la siguiente manera: «Un seguidor autoritario se somete excesivamente a algunas autoridades, agrede en su nombre e insiste en que todos sigan sus reglas. Si estas autoridades son las autoridades establecidas en la sociedad, eso es autoritarismo de derecha. Si uno se somete a autoridades que quieren derribar el sistema, eso es autoritarismo de izquierda. Según como yo defino las cosas... Alguien que vivió en un país largamente gobernado por los comunistas y que apoyó ardientemente al Partido Comunista sería también uno de mis autoritarios de derecha psicológicos, aunque también podemos decir que era un político de izquierda».

El “autoritarismo” supone que existen diferencias entre individuos en cuanto a la tendencia a plegarse a los dictados de la autoridad, siendo los autoritarios los que creen en ella firmemente. También acatan de manera total las normas que la autoridad apoya. Igualmente se oponen a aquellos a los que la autoridad ataca. Esta personalidad se desarrolla en la adolescencia y se basa en el aprendizaje anterior de la obediencia, el convencionalismo y la agresión. En el caso del Independentismo, al someterse a una autoridad que pretende derribar el sistema legal, (El Estado español), estamos hablando de un “autoritarismo de izquierda”.

En el Independentismo descubrimos una colusión de circunstancias e intereses que llevan a las conductas más extremas, pues recogen todas las características que dan cohesión a un grupo…, adoctrinamiento durante la adolescencia anterior a la obediencia, el control de los medios de educación y de comunicación, normas prescriptivas que inhiben el criterio propio, y sistema de roles que premian con mejora de estatus a quienes más se significan e identifican con las metas de  sus líderes, mientras marginan a los más tibios.

Y hay que sumar la interrelación entre grupos. Una persona que pertenezca a un grupo ajeno al independentismo pero cuyos miembros de mayor estatus sean mayoritariamente independentistas tiene muchas posibilidades de acabar siendo independentista porque su comportamiento en el grupo de referencia se verá afectado por las normas descriptivas de los líderes. Ejemplo: Un seguidor del Barça que no sea independentista tendrá como referente los actos de la directiva del club, un referente que puede acabar percibiendo como una prescripción, y así en todos los ámbitos de la sociedad. En la escuela, los referentes serán los profesores, en los medios de comunicación, las líneas editoriales que impongan los propietarios y directores, elegidos y puestos por el independentismo. En el trabajo, los referentes serán los directivos y jefes…, etcétera. El auge del independentismo no es producto de su bondad, sino de una identidad social basada en el autoritarismo y de un sistema de dinámica de grupos que cuenta en su poder con los medios de educación y de comunicación.