El concepto de guerra se asocia a términos como combate, batalla, lucha, pelea o enfrentamiento; conceptos todos intercambiables y sinónimos, aunque cada uno tiene un uso específico que le sienta mejor. (Es correcto hablar sobre un “combate entre boxeadores”, pero no de una “guerra entre boxeadores”); y en su uso más habitual, Guerra es una lucha armada o conflicto bélico entre dos o más naciones o bandos. Decimos que es preventiva, cuando argumentamos que el otro bando se preparara para atacarnos. Una guerra civil involucra a los habitantes de un mismo pueblo o país. La guerra santa es aquella promovida por motivos religiosos. Y guerra sucia son acciones que se realizan fuera de cualquier marco legal o declarado.

Pero el término guerra también se utiliza como sinónimo de combate u oposición en el sentido moral y psicológico. Incluso existe el concepto de guerra fría, cuando dos o más bandos intentan socavar el régimen político del otro a través de la influencia económica, la propaganda y el espionaje, pero sin violencia directa. En estos casos, el conflicto armado no se ve. Está soterrado bajo acciones aparentemente cívicas pero que evidencian una violencia cierta y reconocible.

La declaración de independencia de La Generalitat es una declaración de guerra, pura y llanamente. A nuestros oídos acostumbrados a los circunloquios estériles y la palabrería de los políticos, que viven de hablar y no hacer nada, la palabra “guerra” puede sonarnos excesiva; a un pasado  retrógrado y oscuro al que no queremos volver, pero hoy día hay guerras en todo el Mundo y de muchos tipos.

La situación actual en Cataluña es de «Guerra encubierta», de «Guerra Fría» y de «Guerra Sucia». Es un comportamiento sedicioso donde los representantes del Estado en Cataluña se han erigido en representantes de una minoría que está en guerra con el resto de España y para ello hacen cuanto está en sus manos para subvertir por la fuerza, el Orden Constitucional, el resto de leyes y la legitimidad del Gobierno de todos los españoles. Y es una guerra en donde una importante parte de la población está ejerciendo una violencia que Pierre Bourdieu llamó "Violencia Simbólica" concibió como esa violencia racional, indirecta y no física, de un dominador en contra de unos dominados, inconscientes de tales prácticas en su contra, que no llegan a percibirla, convirtiéndose, sin saberlo, en consentidores inconscientes de la dominación a la que están siendo sometidos.

Las cuatro anteriores declaraciones de Independencia de Cataluña se resolvieron con acciones militares. (De guerra), pero en aquellas ocasiones no había un artículo 155 al que acogerse y esa fue la ventaja. El Gobierno de Turno, legitimado por el Orden Legal vigente hizo lo que tenía que hacer según las leyes… Declaró la Guerra, (En dos de ellas ya estaban en guerra) y acabó con el asunto en 10 horas (1934).

El Artículo 155 de la constitución no está tasado, no se ha aplicado nunca y finalmente, para hacer cumplir cualquier disposición que nazca de él, finalmente acabaremos teniendo que recurrir a la violencia. Nuevamente será la Policía y la Guardia Civil las que tendrán que actuar y ya tendremos encima a los «pijosguais» de siempre exagerando y mintiendo en los medios de comunicación internacionales, que no se enteran de la misa la media y que nos pondrán a parir, como si en sus países no tuvieran antidisturbios.

Yo, menos que nadie, por la parte que me toca, deseo enfrentamientos violentos, pero la sabiduría del refranero está avalada por cientos de años de experiencia y existe el dicho de «cortar por lo sano»… antes de que gangrene. Una guerra es para los militares… y la responsabilidad es todo lo contrario a la inacción. Ser responsable es asumir la obligación de actuar, aun a riesgo de equivocarse y asumir luego las consecuencias. Pero no actuar no es ser responsable, sino querer irresponsabilizarse, huyendo de los deberes inherentes al cargo.

Dos días de Ejército, que también lo contempla la Constitución, Estado de Excepción o de Sitio, Bando militar en Cataluña, sediciosos detenidos y orden en las calles; pasamos la calentura y a vivir otros ochenta años.

Espartero dijo que había que bombardear Barcelona cada cincuenta años. Yo no digo eso. Yo digo que cada 80 o 90 años, la oligarquía catalana trata de robarnos y que ya tenemos suficiente experiencia como para no sorprendernos y para saber que hay que actuar porque ellos no van a dejar de hacerlo… ¡Ellos están en guerra y nosotros nos arriesgamos a perderla por incomparecencia!...!Porque no nos enteramos!...¡Porque no nos queremos enterar!

 

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