Quien aquí os habla, tiene una actitud profesional en el tema del terrorismo y una actitud personal, como ciudadano de un Estado amenazado por los terroristas y que además tiene familia susceptible de ser víctimas de estos personajes; ¡Al igual que todos ustedes!

Dicho esto, siento la pulsión de hacer algunas reflexiones, a modo de válvula de escape, pero no faltas de cierta lógica. Así, pues, pido que no se tengan por ideas rígidas, sino por simples contrapuntos que contextualicen y relativicen la sinrazón de los terroristas.

Para empezar Terror es consustancial a Terrorismo, luego, si no nos aterrorizan, los terroristas pierden un gran poder y pasa de terroristas a simples locos asesinos y nada más.

Luego viene la visibilización de sus ideas. Con sus matanzas no solo nos aterrorizan, sino que provocan imágenes, manifestaciones, comentarios, telediarios y todo un maremágnum social y mediático que les proporciona su segundo objetivo, que es la repercusión mundial de sus actos y con ello, la multiplicación del efecto de Terror, que es su objetivo primordial.

A mí no me aterrorizan sus actos violentos. Sí que me dan mucha lástima las víctimas, sus vidas rotas, el dolor de sus familias…, todo eso… ¡Pero no me aterrorizan. En el reciente atentado de las Ramblas de Barcelona han fallecido unas 15 personas y corren grave peligro otras 10, y algunos supervivientes quedarán con secuelas para el resto de sus vidas. El acto ha tenido repercusión mundial desde que se produjo, hace ya más de una semana.

En el fin de semana último, se han producido 11 fallecidos en accidentes de tráfico y en 2016 el total fue de MIL CIENTO SESENTA (1.160),  con lo que cabría pensar que sería mucho más productivo dedicar el dinero de la lucha antiterrorista a mejorar las carreteras y el control del estado de los automóviles.

A decir verdad, a mí no me aterrorizan los terroristas pero sí que me aterrorizo cada vez que mis hijas me piden el coche, porque SÉ que van a correr un peligro mucho más real que el de ser víctimas de un yihadista. Cuando se produjo el atentado de Berlín, mi hija menor se encontraba en Polonia con un viaje programado a Holanda, pasando por Alemania y me pidió consejo, por el miedo a atentados durante el viaje. Como comprenderán la quiero más que a mi vida pero mi respuesta fue que ya estaba siendo víctima de un atentado por tener miedo y que la única forma de no ser víctima era que hiciese ese viaje y que a esos putos locos “que les den”… Al final no hizo el viaje porque los padres del resto de amigas que iban a viajar con ella se lo prohibieron y mi hija acabó siendo una víctima del Terrorismo.

Hay que arrebatarles el poder de causarnos miedo, pero más importante es arrebatarles la visibilidad. Sinceramente creo que todos los actos que no sean espontáneos, es decir aquellos organizados por políticos y que siempre tienen un fin político, como se ha visto en los recientemente celebrados en Barcelona, son actos ignorantes, equivocados y perjudiciales. Entiendo la espontaneidad de los transeúntes que al pasar por el lugar de los hechos se detienen a llorar o rezar, porque su ánimo así se lo pide, pero juro que si yo hubiera estado en las Ramblas cinco minutos después de que hubieran sido abiertas al público, mi acto contra el terrorismo no habría sido ir a depositar flores, ni apuntarme a una manifestación. Yo me habría sentado en una terraza a tomarme una cerveza a la salud de los vivos, como homenaje a los muertos, pero, sobre todo, como desprecio a unos gilipollas sin cerebro que tratan de asustarme, como si ellos fueran más peligrosos que una clase política que cada día origina más muertos en las carreteras sin acondicionar, en los hospitales sin médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, limpiadores, maquinaria y vendas, en las calles sin policías, en las escuelas sin maestros o en las universidades con tasas inasumibles.

Existe el terrorismo, es cierto, pero no son esos hijos de puta con chilaba, sino esos hijos de puta con corbata y actas de diputados. Y en primera instancia… Existe el terrorismo de la ignorancia de la gente a la que me niego a llamar ciudadanos, porque la ciudadanía se gana con preparación para asumir las responsabilidades que conlleva el derecho a votar, porque como suele decir Reverte, y 2500 años antes, Sócrates, Platón, Aristóteles o Políbio (Aunque con otra palabra (Oclocracia), ¿De qué sirve el derecho al voto si se lo damos a un tonto?.

En cuestiones de terrorismo, nunca se podrá evitar que en un momento dado, un loco coja un coche y atropelle a alguien, pero en cuestión de Política, deberíamos poder impedir que un tonto tenga derecho a voto, porque el futuro de nuestros hijos no debería depender de lo que decida una persona sin preparación y adoctrinada en el miedo.

Y una última reflexión en forma de pregunta… ¿sabe usted de quienes son propiedad los medios de comunicación que emplean cientos de hora en mostrarnos el terror para que nos atemoricemos?, y ¿Sabe usted cuántos miles de millones de euros o dólares se mueven en la “Seguridad Privada” en el Mundo y quiénes son los dueños de las empresas de seguridad privada…? ¡Que curiosa casualidad sería que fuesen los mismos!