LO CORRECTO POR ENCIMA DE LO CONVENIENTE

Me urge porque la urgencia de plazos, el déficit de visibilidad del Partido, las situación precaria que todos sentimos, no deja tiempo que perder, así que busco a UPYD en las noticias y trato de encontrar algún atisbo de eco en los medios de comunicación, y alguno hay. Un artículo de VOZpopuli titula su reseña "AÑORANZA DE UPYD", y eso me anima. Así que busco más y encuentro algún otro, como una entrevista a Gorka Maneiro en El Confidencial, otra en Libertad Digital, y luego, noticias cortas acerca de que será, probablemente, el candidato del Partido el 26J.

Pero entre estas reseñas, casi anecdóticas se cuelan con más visibilidad, las escandalosas y llamativas, (más de prensa amarilla que de verdadera prensa seria), dimisiones de Rosa Díez,, Gorriarán y Herzog, y titulares con manifestaciones de ellos pidiendo en tono, casi de "eutanasia piadosa", la disolución del Partido y me pregunto, que puede pensar aquel antiguo votante o ex afiliado de UPYD que trate de conocer la actualidad real de nuestra formación y se encuentre con que los estandartes de antaño han dejado caer la bandera y se rinden.

Gasset ponía como ejemplo de político a Mirabeau y entre otras muchas cosas decía que como a todo gran hombre (para ser políticamente correcto lo cambiaré por "persona"), junto con las grandes virtudes, hemos de aceptarle sus grandes defectos.

Todos conocemos las grandes virtudes de Rosa, Carlos y Andrés, y también conocemos su extraordinario trabajo, lo que han representado para UPYD y lo que todos les debemos, pero sinceramente creo que ahora faltan al respeto a todos los afiliados y simpatizantes. Los españoles tenemos una historia recurrente de casos en los que el Pueblo sabe resistir sin dirigentes ungidos. ¿Qué habría sido de España cuando Napoleón se llevó a Fernando VII? Pues que como siempre, el pueblo superó la bandera, se echó la Patria a la espalda y alumbró nuestra primera Constitución. ¡Nada menos!

Ustedes han estado a la cabeza del ejército mientras éste ganaba batallas pero a la primera derrota tiran el estandarte y sugieren que nos rindamos. Pues bien, ¡Muchas gracias por el consejo y por los servicios prestados, pero déjennos que nos echemos el Partido a la espalda y tratemos de seguir luchando!

Aunque lo hayan podido pensar, UPYD nunca ha sido suyo, sino de los afiliados y desde el mismo momento en que salieron del partido, perdieron el derecho a hablar por UPYD. Si alguien puede hablar por UPYD, soy yo, que pago mi cuota, que aguanto los cachondeos de los amigos cuando les digo que prefiero hacer lo correcto antes que lo conveniente y que en su historia, nadie que haya pertenecido a este partido tiene que agachar la cabeza o avergonzarse de ello.

Esto, en parte es también mérito de ustedes, pero, sobre todo, es mérito de todos aquellos que han formado las filas y que han sido honestos, trabajadores y honrados… ¡Y que a día de hoy, siguen igual, al pie del cañón.

Si de verdad UPYD era para ustedes algo más que "su criatura", dejen de formar un bloque ofsider y no dividan ni confundan al personal. No hablen más por UPYD. Hablen por ustedes y si han de mencionar al Partido, mencionen que hay mucha gente que colaboró con ustedes y que siguen, porque el Partido trasciende a las personas. Si de verdad son demócratas, ayuden y no entorpezcan.

Y para el resto de personas que pudieran leer estas cuatro líneas de este humilde servidor,  les quiero contar una anécdota:

Thomas Carlyle cenaba con  un práctico hombre de negocios que tratando de menospreciarle le espetó ¡Ideas, señor Carlyle, eso no son nada más que ideas!, a lo que éste replicó: ¡Hubo una vez un hombre llamado Rousseau que escribió un libro, el cual no contenía más que ideas. ¡La segunda edición se encuadernó con la piel de los que se rieron de la primera!

Rousseau vivió toda su vida de la caridad de una mujer rica, huyendo de ciudad en ciudad y desterrado y vilipendiado por todos, y yo me pregunto… ¿Tendría que haber renunciado a sus ideas y haber vivido bien, o hizo lo correcto, por encima de lo que le convenía?

A la vista de cómo se repiten los hechos a lo largo de la historia, creo que queda suficientemente demostrado que hacer lo correcto es cosa de filósofos y hacer lo conveniente queda para los políticos.

Hoy día muchos ciudadanos viven sin merecerlo como vivió Rousseau, de la caridad y sin un futuro cierto, por la mala política, la corrupción el postureo, la deshonestidad y la hipocresía. Por eso hay que seguir haciendo lo correcto, hay que seguir defendiendo las ideas. Por eso Sabater sigue luchando mientras otros han arrojado el estandarte.

Repito mi admiración por lo que hicieron, pero no es admirable lo que están haciendo. No soy de Rosa Díez sino de UPYD y quiero hacer lo correcto, no lo cómodo. Adolfo Suarez dijo una vez que la vida siempre te da dos opciones: la cómoda y la difícil y aconsejaba que ante la duda eligiéramos siempre la difícil, porque así siempre estaríamos seguros de que no habría sido la comodidad la que eligió por nosotros.

¿Por qué será que las grandes personas casi siempre coinciden?