LA INMORAL PENA DEL OSTRACISMO

La palabra ostracismo tiene su origen en la antigua Atenas, cinco siglos antes de Cristo. Como lucha contra la tiranía, los ciudadanos se reunían al pie de la colina en la que se ubicaba el Cerámico, el barrio del gremio alfarero de Atenas, al pie de la cual se arrojaban los cacharros defectuosos que se rompían en trozos cóncavos que recordaban la forma de una concha de ostra (ostracon), de donde proviene el nombre.

Los ciudadanos escribían en esos trozos cóncavos los nombres de aquellos ciudadanos que consideraban peligrosos para la ciudad y aquellos cuyos nombres salían mayoritariamente eran desterrados, generalmente por períodos de 10 años

Era un destierro político; un mecanismo de autodefensa popular que  no constituía una pena judicial, ni condena penal. Pero el ostracismo fue sobre todo utilizado como arma política en las rivalidades entre las facciones aristocráticas.

Miles de cascotes hallados recientemente en las excavaciones del Ágora, fueron sometidos a pruebas grafológicas que han revelado que solo una decena de manos diferentes habían escrito la mayoría de los nombres, lo que constituye la prueba de que éstos se preparaban de antemano y se distribuían mediante los responsables de las facciones a su clientela, cuyo voto era dirigido por los aristócratas; una práctica documentada en la literatura antigua de Plutarco.

La Real Academia de la Lengua Española define el "ostracismo" como un destierro político entre los antiguos atenienses… Un apartamiento de cualquier responsabilidad o función política o social. Mientras que en la actualidad o coloquialmente, en el mundo de la política se sigue empleando el término de ostracismo cuando se aparta a algún miembro por no ser del agrado o del interés de los demás, sólo que ahora, a ese miembro se le denomina "persona no grata".

Son sinónimos de ostracismo, descartar, pasar por encima, denostar, ningunear,...

Así que cuando los demás partidos políticos nos ningunean, nos denostan, nos ignoran adrede…, cuando claman y exigen debates a cuatro y nos excluyen, nos están condenando al "ostracismo".

Pero ya hemos dicho que el ostracismo en la antigua Atenas era una medida arbitraria tomada por el pueblo, sin juicio ni condena, más allá de obligarte al exilio, la mayoría de las veces, orquestado por una facción política rival.

El Ostracismo es, pues, paradójicamente, una práctica antidemocrática, y digo paradójicamente porque tanto lo uno como la otra (La Democracia), provienen de mismo sitio y época.

La doctrina ha establecido cuáles son los principios generales del Derecho Penal y el primero de ellos es el Principio de Legalidad, conocido bajo el axioma "nullum crimen, nulla poena sine lege" por el cual, una persona no puede ser sancionada si su conducta no se encuentra expresamente prohibida por la ley.

Un principio adoptado por los convenios y declaraciones más importantes que se han dado en nuestros tiempos, como la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y que se constituye en una garantía y el más importante y principal límite al poder punitivo del Estado.

Durante la X Legislatura, Uno de los Poderes del Estado, el Ejecutivo, ninguneó constantemente a UPYD en la persona de su portavoz, a la que intencionadamente llamaba una y otra vez Señora Díaz, en vez de Díez, dejando claro que no sentía respeto alguno por la representante de un montón de ciudadanos.

Luego, durante la campaña electoral para la XI Legislatura, otro Poder del Estado, el Judicial, no actuó de oficio para preservar el derecho a los espacios y tiempos de cuota de pantalla de UPYD, cuando era obvio que todas las televisiones eliminaban nuestro logotipo y nuestros mensajes de la información política. Tanto que tuvimos que actuar nosotros, querellándonos contra las televisiones públicas.

Ambos comportamientos son claros ejemplos de ostracismo, una práctica que, por el principio de Ilegalidad del Derecho Penal, no se debería permitir por las Instituciones Públicas, ni siquiera por error u omisión involuntarios… ¡Mucho menos cuando la omisión es voluntaria!

La Prensa no es un Poder legal del Estado, pero es un Poder Fáctico. De hecho a la prensa se la conoce como "El Cuarto Poder". Los medios de comunicación públicos tienen la obligación legal de darnos la misma visibilidad que al resto de partidos políticos, mientras que los medios de comunicación privados no tienen obligación legal, pero sí que la tienen ética.

La culpa siempre es de otros… UPYD no se supo vender… UPYD no sabe comunicar… UPYD tendría que haber hecho esto y no lo otro…

Mejor dejémoslo en que los medios de comunicación y los poderes del Estado nos han condenado al ostracismo, y lo han hecho por los mismos motivos que lo hacían ya en la Antigua Atenas… por miedo a una rivalidad superior en ética, ideas, honestidad y servicio a los demás, y por constituir la única fuerza política con un mensaje claro, sin trazos ideológicos ocultos, con vocación nacional, igualdad y transparencia.

¡Qué formidables armas tenemos y cuantos motivos para temernos!