VOLVER SIN HABERNOS IDO

La lucha, los esfuerzos la poca recompensa pública (que no personal), en fin, los resultados electorales, ya son los que son y no hay que darles más vueltas. Al estar fuera, nos podemos permitir cierto período de disensión.

Juro y perjuro que sigo más comprometido que nunca, no ya con los ideales de UPYD, sino con los míos propios; motivo, precisamente de que esté comprometido con el Partido, porque ambos coinciden.

Eso podría entenderse como que debería sentirme apesadumbrado, hundido y desanimado por los resultados de las Elecciones del domingo 26 de junio, pero no es así. Los ánimos entre nosotros, los discursos, la difusión de mensajes, son obligaciones para mostrar a los demás lo que somos, pero no son más que eso, obligaciones; medios para conseguir lo que verdaderamente importa, que es que algún día, un español pueda decir que es ciudadano de un país con políticos a la altura de sus gentes y que sus gentes están a la altura del gran país que es España.

Así que, acabada la batalla, tiempo habrá para preparar la siguiente. Paguemos ahora nuestras deudas con la familia y los amigos a los que hemos robado tiempo y atención y a los que hemos machacado con nuestros discursos, nuestras rabietas o nuestros silencios meditabundos.

No me importa que os suene raro, pero yo, hoy, después del fracaso de recibir solamente 150.000 votos en toda España, me siento optimista.

El palo gordo fue el de diciembre, en donde se nos truncaron todas las previsiones y quedamos anonadados. Este, en el fondo, todos lo veíamos venir y lo teníamos asumido, aparte de alguna esperanza, de esas que son como cuando tocas fondo con la punta del pie y el saltito te saca la boca del agua y tomas un respiro para seguir intentándolo.

Lo del domingo 26 de junio, en realidad, fue como una liberación. Hemos quedado exentos de exámenes durante tres o cuatro años… Nos ha tocado la lotería del Tiempo. Si un partido como el PACMA pudo sacar 45.000 votos y si Ciudadanos, en una supuesta plena ascensión perdió 8 diputados, fijaos si hay donde sembrar esperanza.

Quienes son mis amigos y me conocen de verdad, saben que tengo buen ojo para la estrategia. Tal vez sólo me apetezca escuchar a los que opinan bien de mí, pero me interesa creerme esta última versión, así que os pido perdón por dar estos consejos.

Tenemos tres años para construir un partido pero ya tenemos lo más difícil, que es una ideología, una filosofía y una hoja de servicios intachables. Por otro lado, no tenemos afiliados, no tenemos visibilidad y no tenemos una Ley Electoral justa.

Una cosa lleva a la otra y si conseguimos afiliados, por lógica, conseguiremos más visibilidad, y con ella, que nuestra voz se oiga un poquito más, luego… ¡Marchando una de afiliación! Sin extremismos, sin esfuerzos furibundos; convenciendo amablemente y no tratando de vencer con nuestras razones. Nuestro futuro está en los jóvenes.

El idealismo es consustancial a la juventud. Los jóvenes son radicales, pero no por ello han de ser estúpidos. Además, UPYD tiene el encanto de las causas perdidas, así que entusiasmémoslos. Mi hija tiene 23 años, está en la Universidad, tiene amigos, hablan de música, de chicos y chicas, de los profesores, del Erasmus… Pero hablan poco de política y los que lo hacen, hablan de Podemos…

Y, sin embargo, cuando mi hija les habla de UPYD; cuando les cuenta la pasión con que su padre le habla de hacer lo correcto, de luchar contra las injusticias, de los verdaderos héroes y la diferencia entre el verdadero valor de defender una idea con coherencia, en vez de los postureos de esos falso héroes de pacotilla que en su puñetera vida han salido de un aula y que no conocen mundo, la escuchan sorprendidos. Cuando les habla de enfrentarse al poder corrupto, a los engaños, a los robos sistemáticos a la autoridad establecida y les cuenta a qué se dedica su padre,  no se lo acaban de creer.

Mi hija es afiliada a UPYD, no porque yo la haya empujado a ello, sino porque me escucha hablar con amigos y compañeros. Me escucha razonar el porqué de las cosas y entiende que he dedicado mi vida a… eso a lo que me dedico… a la "Charcutería".

Así que cuando otros compañeros de aula repiten los mantras de moda, ella les habla de Sócrates, Platón, Tomás Moro, Descartes..., de Cincinato, de lo correcto sobre lo conveniente, de hacer lo que hay que hacer aun en contra de la mayoría desinformada, les habla de Rousseau, de Montesquieu, de Maquiavelo, de Gasset… Les habla de exigir menos y aportar más.

Tenemos 3 o 4 años para construir un partido con los jóvenes, pero debemos hablar con ellos, no solamente entre nosotros. Nosotros ya estamos convencidos. Convenzamos a nuestros hijos. Pero, sobre todo, sigamos aquí, porque si nos vamos, pues, eso, ya no estaremos.

No tenemos prisa, no tenemos más obligaciones que nuestra propia obligación moral, no tenemos que ejercer, criticar ni solucionar… Sólo tenemos que crecer… ¡Sobrevivir y crecer!

No gastemos dinero, que no tenemos, no gastemos esfuerzos que se diluirían, no nos esforcemos en que nos vean ahora, que ya no vale para nada… Sobrevivamos y crezcamos.

Hagamos política. Si queremos ganarnos a los jóvenes debemos darles voz y si les escuchamos, ellos nos escucharán y se harán adultos formados y ese es nuestro futuro. Tal vez UPYD nunca vuelva a tener representación parlamentaria, aunque yo estoy convencido que de esta forma sí la tendremos, Pero de lo que estoy seguro es que de la forma que digo, tendremos españoles mejores ciudadanos y ya habrá valido la pena.

¡No tenemos prisas, no tenemos obligaciones! Sólo estamos obligados a perseverar en ser mejores personas y en convencer de ello a otras más. Así, dentro de 3 o 4 años, podremos ¡Volver sin habernos ido!